Tengo amigos que viajan más que Gulliver, y la suerte de que siempre se acuerden de este blog. Este dragón de mármol, abatido por San Jorge, está sobre un gran pedestal en la Basílica de San Pedro. ¡Gracias, Noe!
Una persona a quien quiero mucho se ha acordado de mi en las ruinas de Pompeya, y ha fotografiado este dragón, pintado en una casa de la ciudad destruida. ¡Gracias, Mamá!
En un parque romano, en el pedestal de una de las esculturas, vive este cachorro de dragón, con las alas abiertas y una mirada que parece decir ¿Jugamos?
Un buen amigo me envía esta foto desde Italia. Es uno de los dos dragones que hay en la fachada de San Luis de los Franceses, en Roma, donde los recuerdos le esperaban a la vuelta de la esquina. ¡Gracias, José Pedro!
Las decenas de figuras y estatuas que recorren la fachada de la catedral de Milán son obra de la venerable Fábrica del Duomo, aún en funcionamiento para la restauración completa del edificio. Muchas de las gárgolas son figuras draconianas, como la del centro de la foto.
Esther hizo esta foto a la entrada de la Galleria Vittorio Emanuele, en Milán, frente a la plaza del Duomo. La dedicatoria de los milaneses al rey aparece rubricada por un friso con una fila de dragones.
Una de las personas que más quiero viaja con mucha frecuencia, y se ha convertido en una experta cazadora de dragones. El último me lo manda desde Lucca, una pequeña ciudad de Italia.