
En la iconografía cristiana más antigua se solía representar el mal como un dragón de siete cabezas, uno por cada pecado capital. Como en este fresco, que se encuentra en Evora, Portugal, en la capilla dedicada al navegante Vasco da Gama.
Donde se reunen todos los dragones
1 comentario:
¡Excelente! es justo lo que estaba buscando y se ajusta perfectamente al trabajo que estoy haciendo. Buen dato que no se halla facilmente.
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